Historias

Samantha González

Samantha , tiene 5 años y cuenta con diagnóstico de parálisis cerebral espástica debido a una asfixia perinatal causada por preeclampsia severa. Esta situación nos sorprendió al llegar a la clínica con dolores, por lo que tuvieron que realizar una cesárea de urgencia, reanimarla y trasladarla rápidamente a un hospital que contara con equipos especializados, donde le realizaron una terapia de hipotermia durante 72 horas.
Posteriormente, permaneció dos meses en la UCI, donde no siempre recibimos buenas noticias. Sin embargo, esto no ha sido un impedimento para que sigamos en la búsqueda de lo mejor para Samantha, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
Gracias a sus procesos de rehabilitación, ha logrado avances significativos como mejorar su control cefálico, fortalecer su cuerpo, desarrollar intención comunicativa y, aunque fue portadora de gastrostomía, actualmente está comiendo todos sus alimentos por vía oral.

Samuel Rojas

tengo 10 años. Tengo esquizencefalia bilateral, agenesia del cuerpo calloso, quistes cerebrales y dos lesiones por hipoxia. Además, tengo un trastorno inmune y otros diagnósticos, pero eso no me ha detenido.
Me encanta ir al colegio, dibujar y montar bicicleta. Soy muy alegre, me gusta el fútbol y los cómics; de hecho, aprendí a leer con ellos.

Rous Herrera

Tengo 12 años. Soy los ojos, la vida e inspiración de mi mamá. Tengo diagnóstico de parálisis cerebral espástica cuadripléjica, epilepsia focal derecha y escoliosis avanzada. Soy una guerrera de Dios que llegó a este mundo demostrando que los milagros existen y que un diagnóstico no define nuestra historia. Desde el vientre de mi mamá he luchado por estar aquí: a las 12 semanas tuvo una infección renal, a las 15 semanas presentó varicela y a las 35 semanas se evidenció retraso de crecimiento intrauterino. Aun así, nací a las 42 semanas con bajo peso (1325 gramos). A los 29 días de nacida presenté neumonía y necesité oxígeno durante 20 días.
Todo cambió el 7 de junio de 2013, cuando, con solo 4 meses, entré en estatus convulsivo por más de una hora. Llegué a urgencias con baja saturación y permanecí en coma durante 15 días. Cuando los médicos ya no daban esperanzas, mi mamá se aferró a Dios y, de manera inesperada, abrí mis ojos. Desde entonces hemos enfrentado grandes desafíos: tengo cinco cirugías de cadera, una extracción de líquido cefalorraquídeo y estoy en proceso para una cirugía de columna. Lastimosamente, no he tenido el acceso adecuado a terapias ni seguimiento profesional. Fui diagnosticada como paciente crónica y requiero múltiples apoyos. Mi mayor sueño es caminar; cuando le pregunto a mi mamá por qué aún no se ha cumplido, ella guarda silencio y sus ojos se llenan de tristeza.

Aaron Gabriel

Somos Aaron, Yury y Jorge. Nuestro hijo Aaron Gabriel tiene 8 años y a causa de un paro cardiorespiratorio que hizo a los 2 meses le quedó una parálisis cerebral espástica grado funcional 5 (es dependiente total), epilepsia, usa oxígeno, no ve, no escucha, entre otras cosas.
Tiene una discapacidad múltiple severa y permanente pero nosotros como papás nos hemos puesto a la tarea de darle la mejor calidad de vida posible, a vivir un día a la vez y tratar de dar nuestro 100% cada día.
Si quieren conocer más de nuestra historia y acompañar nuestro proceso, los invitamos a seguirnos en Instagram @yoaarongabrie

Isabella Mora

Isabella es una niña valiente y llena de luz. Desde su primer mes de vida fue diagnosticada con epilepsia, una condición que transformó por completo el rumbo de nuestra familia y nos llevó a enfrentar un camino lleno de retos, decisiones difíciles y mucha fe. A lo largo de su proceso, ha pasado por tres cirugías relacionadas con su condición y por momentos de miedo, frustración e incertidumbre, incluso viviendo etapas en las que tuvimos que estar separados, siempre buscando una esperanza en medio de la enfermedad.
Hoy, con profundo agradecimiento, podemos decir que sus crisis epilépticas han disminuido y que su proceso de rehabilitación continúa mostrando avances significativos. Cada logro, por pequeño que parezca, es una gran victoria para nosotros. Nuestro mayor sueño es que Isabella logre caminar y pueda ser una niña independiente, disfrutando de la vida como merece. Es risueña, cautiva con sus hermosos ojos y, a pesar de su corta edad, demuestra cada día que es una verdadera guerrera que se aferra a la vida con amor, fortaleza y esperanza.

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